Facebook, a su bola…

Facebook, a su bola…

Cada vez que Facebook toca algo, se arma la marimorena.


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Entré en Facebook allá por octubre del 2008, día arriba, día abajo. La razón principal por la que decidí registrarme fue, principalmente, mi deseo de huir de Tuenti, que me empezaba a aburrir sobremanera. Sin embargo, mantuve ambas cuentas hasta enero del 2009. Por aquel entonces, una de las primeras cosas que más me llamó la atención sobre Facebook, fue su enorme cantidad de opciones frente a las escasas que ofrecía Tuenti. Y eso me gustó. Lo que no me ha gustado tanto han sido varias oleadas de cambios, especialmente en su diseño, que han venido después.

En una de esas primeras oleadas de cambios, Facebook decidió prescindir del diseño por pestañas en los perfiles, lo que eliminó a su vez la posibilidad de incrustar aplicaciones de terceros en ellos. A pesar de que fuera algo secundario, no me gustó. No me gustó porque aquello no me volvería a permitir incrustar una playlist de mi elección para mis visitantes. De esta forma, dijimos adiós a una opción más para la personalización.

Un tiempo después, y tras varios cambios de diseño que pasaron con más pena que gloria, llegó la biografía. Con foto de portada y todo, nuestra actividad en la red social, así como los eventos importantes de nuestras vidas -que previamente habíamos decidido compartir-, se ordenan de manera cronológica. ¿Nivel de personalización? Más allá de elegir las fotos de portada y de perfil, muy bajo.

Últimamente Facebook se está luciendo. Ya no sólo por las compras tanto de WhatsApp como de Oculus Rift, sino por los últimos cambios en la red social. Los cambios no siempre son bienvenidos, y ya parece algo habitual que cuando a Zuckerberg y los suyos les da por tocar algo de su red social lo ponen todo patas arriba. Y esta vez no iba a ser una excepción. ¿La última? Obligar a los usuarios a instalar Facebook Messenger en sus smartphones, en caso de querer seguir utilizando los mensajes, al menos desde sus móviles. Así, tendríamos 2 aplicaciones para algo que antes podíamos tener en una sola. En caso de que nuestro smartphone sea de los que petan en cuanto tienen más de 2 aplicaciones instaladas, que no cunda el pánico: podremos seguir utilizando la aplicación de Facebook para mandar mensajes.

Debo confesar que los mensajes de Facebook los utilizo entre poco o nada. Lo mismo con su fantabuloso chat. Hubo un tiempo en el que los utilizaba más, sobre todo los mensajes, por aquello de poderlos enviar a múltiples destinatarios. Este movimiento de Facebook de limitar funcionalidades me recuerda a otro perpetrado por Google: la pérdida de funciones de Google Drive -en Android-. En el caso de Google, necesitamos ya no uno sino dos programas adicionales para editar documentos, Docs y Sheets -para texto y hojas de cálculo respectivamente-, lo cual me parece todavía más absurdo que en el caso de Facebook.

Pero si no utilizo los mensajes, ¿por qué me molesta? Por la misma razón por la que me molesta Google+: porque te obligan a instalarlo. Me molesta porque la libertad de elección del usuario se ve mermada. Una cosa es que tengas la opción de elegir si deseas o no seguir utilizando los mensajes desde la propia aplicación de Facebook y otra bien distinta es que no puedas hacerlo porque Facebook no te deje. Claro que, cuando nos dimos de alta en la red social tampoco leímos los términos y condiciones, ¿verdad?

Aunque hay algo que durante mis casi 6 años dentro de esta red social he visto que no han cambiado nunca: las listas. La posibilidad de crear listas de amigos, para poder así controlar mejor quiénes de tus amigos ven qué. Esas listas de amigos que te permiten tener un perfil tanto público como privado al mismo tiempo. Esas listas que o bien hay gente que no sabe ni que existen o bien les da igual, a pesar de ser la principal herramienta para manejar nuestra privacidad en Facebook. Pero oigan, qué más da si sólo te quieren para que les des más vidas en el Candy Crush…

Mención aparte merecería la polémica habida con el tema Perros versus Tetas y la aparente doble moral de la red social. Pero eso, como se suele decir, es otra historia…

COMENTARIOS

  1. Una entrada en la que se pone a parir (un poco) a Facebook?

    “Me gusta”

    Nah, está claro que Facebook no me mola y hace, a lo tonto, unos dos años que no me paso por ahí. Nunca me apasionó, realmente. Me registré mas por presión social que por otra cosa, hasta que lo mandé al carallo.

    Google+ sí que lo vi con otros ojos, por el toque mininalista. Aunque el uso que le doy hoy en día es testimonial… salvo hace unos mins para enterarme de tu nuevo dominio xD

    Saludos!

  2. Ariane Lazaga

    junio 30

    @jarkendia
    Ante todo decir: ¡Un placer tenerte por aquí! 😉

    Sobre Facebook: en mi caso la presión social la hice yo para que dejaran Tuenti y se vinieran a Facebook, por aquello de las listas. Aunque lo cierto es que yo tampoco es que le dé mayor uso salvo compartir chorradas o hacer un poco de “social media” para promocionar los contenidos de este blog -cuando me da la venada de escribir algo-. Google+ en su momento lo empecé a usar más, incluso le veía potencial, pero se ha quedado en el olvido…

    Lo dicho, gracias por pasarte… 😉

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